Mayuskita

Sí, mis hijas ven la tele.

Muchas veces se plantea el debate “tele sí, tele no”, y es algo que me parece siempre chocante y que ya planteaba en la entrada anterior. Tenemos esta costumbre tan española de pensar que todo es blanco o negro, bueno o malo, y de que las cosas se hacen o no se hacen. Aunque creo que, en la realidad diaria de la mayoría de las familias, nada es así. Todas estamos llenas de matices y nuestra manera de criar es muy poco extremista en última estancia. Posiblemente, seguro, todas hemos fantaseado con una crianza perfecta, como si eso significase ser mamás y papás modelo, pero el día a día está lleno de pequeños momentos en los que tenemos que tomar decisiones que, generalmente, nos hacen salir de nuestra zona de confort y elegir opciones menos malas, y, colega, creo que ahí está la sal de la vida. Sinceramente, no sé qué hubiera sido de mí si no hubiera visto pelis para 12 años antes de los 10, si no hubiera jugado a juegos de mayores cuando era más pequeña de lo que ponía en la caja, si no me hubiera comido las galletas príncipe a escondidas con mi hermano cuando no había nadie en casa…

Mis hijas ven la tele, y creo que es algo bueno. Vemos pelis en casa comiendo palomitas, vamos al cine y comemos palomitas, incluso vemos pelis en el ordena antes de dormir aunque, en la cama, sin palomitas. Y de eso venía a hablaros, de unas cuantas cosas molonas que hemos aprendido de pelis, series y cortos varios.

1. los fantasmas se van si te ríes…

Ya se lo dice su padre a Satsuki y a Mei en Totoro, que para espantar los fantasmas hay que reír. La semana pasada fuimos a ver el reestreno de esta obra de arte y la volvimos a disfrutar, porque aunque es una de las películas más vistas en nuestra casa, nunca nos cansamos de ella. Nos gusta a grandes y pequeñas (incluso muy pequeños) y en pantalla grande es una delicia. Y además, gracias a ella, hemos aprendido que la vida es mejor llevarla con humor y que la risa espanta todos los males.

2. a veces hay que alejarse para volver a estar cerca

Y esta es una gran verdad que, por suerte, mis hijas ya comprenden. A mí me ha costado 30 años entenderla, pero por fin he aprendido que cuando las cosas están mal, la distancia ayuda a ver las cosas con claridad, a dejar enfriar los malestares y enfrentarse a los problemas con perspectiva. Las chicas lo entendieron después de ver Ronja, una serie también de Studio Ghibli de lo más acertada para niñxs. Nos gusta porque está hecha con mimo y cuidado. Además, no es simple ni fácil, está pensada para un público inteligente, porque lxs niñxs son seres completos e inteligentes y no todas las producciones parecen saberlo. Por cierto, la serie está basada en una libro de Astrid Lindgren, la escritora de Pippi Langstrump, feminista donde las haya ^_^.

3. los superpoderes están en el interior

Y esta también es una enseñanza que tendríamos que haber aprendido de muy pequeñines, en lugar de esperar a los veintitantos. Yo lo aprendí con los cómic de Scott Pilgrim, mis hijas, con la peli. Y el pequeño Thor, pues lo lleva puesto en el nombre, no necesitará aprenderlo. Y es que, una de las cosas que no les enseñan en el cole es a mantener alta la autoestima, a quererse, a descubrir todo el potencial que tienen. A no tener miedo a ser diferentes y a salirse de la norma.

Siento que aprendí algo, lo cual sería fabuloso si no estuviera muerto.

Scott Pilgrim vs The World

4. no somos buenxs o malxs, depende de la versión

Maléfica es otra de nuestras pelis de cabecera, y en este asunto, se lleva la palma. Y es una enseñanza que nos gusta recordarnos en casa. Todas cometemos errores, todas tomamos decisiones poco acertadas, y todas, desgraciadamente, hacemos daño a las demás sin darnos cuenta. Por suerte, eso es solo el principio, después buscamos la manera de compensar el daño, de resolver el error, de solucionar el problema. Y disculparnos, y buscar la manera de evitarlo la próxima vez. Y pensar cómo podemos ir mejorando y ser versiones 2.0 de nosotras mismas.

5. con amigxs, todo es mejor

Esto lo sabemos por Los Goonies y Dentro del laberinto, lo reaprendimos con Harry Potter y lo vamos afianzando con Hilda.

Claro que es un topicazo, y que el cine está lleno de grandes maravillas y grandes petardeces que hablan del mismo tema, pero no deja de ser por eso una gran verdad.

Así que, como veis, el cine es bueno para la vida. Y ya sabéis…

La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz.

Albus Dumbledore

Y esto es todo por hoy, queridas amigas. Nos vemos por el barrio.

¿Homeschooling? ¿Escuela alternativa? ¿Cole en casa? ¡Educación en libertad!

Hola, soy Mayuska, y educo a mis hijxs en libertad.

Creo que ha llegado el momento de alzar la voz. Hasta ahora, tenía miedo de dar la cara, de exponerme demasiado, pero los últimos acontecimientos políticos me demuestran que, efectivamente, y como bien saben los starwarsfans, el miedo es el camino al lado oscuro.

fbcover fear

Así que me presento. Soy Mayuska y educo a mis hijxs en libertad. Esto quiere decir que hacemos homeschooling o unschooling o worldschooling. Además, en ocasiones, llevo a mis hijas a un proyecto de educación libre, creado y gestionado de manera horizontal por y para familias como la mía. Esto, en España, podría parecer legal. Tanto la constitución como la LOMCE reconocen el derecho de padres y madres a elegir la educación de sus hijxs como responsables últimos. La LOMCE incluso dice:
“La libertad de enseñanza, que reconozca el derecho de los padres, madres y tutores legales a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos, en el marco de los principios constitucionales.» Estos principios constitucionales también reconocen la libertad de enseñanza. Así contado, suena bien, ¿verdad? Pues no es tan bonico. En España, no es legal educar en casa. Es obligatoria la escolarización entre los 6 y los 12 años.  

No es así en todos los países, ni ha sido siempre así en España.

Y estoy aquí para mostrar mi apoyo a todas las familias que estén asustadas, preocupadas o escondidas, para las que se sientan solas, para las que se hayan visto amenazadas e increpadas… Porque, por desgracia, estas son realidades que vivimos muchas de nosotras. Y porque creo que se puede cambiar la realidad.

Nos cuesta abrazar la diferencia. Somos un país dividido y nos han educado en la oposición, en la competición. Nuestras familias tuvieron que elegir entre dos bandos, y parece que eso nos tiene marcadas a las que hemos llegado después. Pero no tiene por qué ser así, tenemos opciones. Podemos escuchar y aprender, podemos convivir, y podemos elegir no enfrentarnos si no abrazar la diferencia.

Así que os invito a que os quedéis por aquí, para conocer un poco más de esto de lo que estamos hablando.