Oleato de caléndula

Hoy os quería enseñar una receta muy fácil de hacer y súper útil si tenéis niñxs pequeñxs: el oleato de caléndula, o macerado de caléndula (no lo llamamos aceite para no confundirlo con el aceite esencial, mucho más potente y con un uso más restringido).

La caléndula (calendula officinalis) es una planta autóctona, así que su cultivo en maceta o tierra es fácil casi en cualquier parte de España. Crece silvestre en varias zonas del mediterráneo, con flores muy vistosas amarillas o naranjas y que pasa en flor gran parte del año, lo que la convierte en una planta versátil y muy práctica para tener en casa. Para la huerta es también muy útil, pues ayuda al control de plagas, atrayendo insectos beneficiosos para nuestros cultivos y ahuyentando a otros menos amigables.

De la caléndula se extraen dos preparados principalmente, el aceite esencial de caléndula, que no es fácil de hacer en casa -necesitas un alambique grande o muchas horas con uno pequeño- y el oleato de caléndula, que es el que os vamos a mostrar aquí. El oleato de caléndula lo podemos hacer de manera fácil y sin utensilios extraños, solo con elementos que tenemos en cualquier casa. Además, por sus propiedades, es imprescindible en cualquier botiquín, lo podemos utilizar para multitud de usos.

La caléndula tiene propiedades humectantes, antifúngicas, antiinflamatorias y reparadoras, además de ser suave y oler bien, con lo que es un ingrediente perfecto para curar la irritación en el culo del bebé. Del mismo modo, se puede utilizar para tratar afecciones por hongos como la candidiásis vaginal o el pie de atleta, para cuidar pieles sensibles, para mejorar dermatitis, eccemas, piel agrietada o incluso acné. En casa, siempre tenemos ungüentos varios, para quemaduras, para golpes, para irritaciones de la piel, y varios de ellos llevan caléndula. Otro día, intentaré mostraros cómo hacemos estos ungüentos, según los ingredientes que tenemos en casa.

Oleato de caléndula

Los ingredientes y elementos que necesitamos para la preparación son:

  • Flores de caléndula
  • Tarro de cristal
  • Aceite vegetal de calidad (oliva, girasol, sésamo, almendras… cuanto más suave el aceite, más concentrado el resultado)
  • Filtro de tela (se pueden reutilizar una camiseta o unas medias)
  • Recipiente o cuenco para el filtrado
  • Envase oscuro para la conservación (también se puede pintar un frasco de cristal con pintura oscura, lo ideal es que no le entre luz)

Tiempo:

  • Unos 30 minutos para la preparación.
  • 1 mes de reposo para el macerado.
  • Unos 30 minutos para la filtración.

Y os cuento mi paso a paso:

La recolección.

Primero recojemos la caléndula, que es algo que nos encanta hacer porque podemos participar todas y lo disfrutamos un montón. Necesitamos la flor, así que no es importante la época del año, como pasa con otras flores como el hipérico, porque la caléndula, si el clima no es muy duro, florece varias veces al año.

Al llegar a casa lavamos las flores bajo el grifo y las dejamos secar en un cesto grande, para que no cojan moho, al aire libre. Si llueve o hay mucha humedad, se pueden secar dentro de casa sobre un paño de tela o sacudirlas con un colador como si tamizásemos harina. Lo importante es quitar el agua para que no se mezcle con el aceite.

La maceración.

Y ahora preparamos el macerado. Para esto necesitamos un tarro de cristal (o varios, yo suelo hacer dos o tres porque después regalo varios ungüentos hechos con este oleato), las flores que hemos recogido y aceite de calidad. Podéis usar aceite vegetal del tipo que sea, si el aceite es suave, como el de almendra, el concentrado será más fuerte, si el aceite es más fuerte, tendréis una concentración más ligera. Yo he probado varios tipos y finalmente me decidí por usar el de oliva (yo uso virgen extra ecológico y sin filtrar), por el resultado final y porque siempre tengo en casa, así que no puedo improvisar y hacerlo en cualquier momento.

Llenamos el tarro con las flores hasta dos tercios de su capacidad. No apretamos las flores, pero de vez en cuando golpeamos un poquito el tarro para que se vayan acoplando bien. Después, echamos el aceite, nos aseguramos que cubre muy bien las flores y llega un dedo por encima de éstas como mínimo.

Después cerramos bien el tarro, si no es un tarro hermético no pasa nada, pero apretad bien la tapa, porque durante un tiempo iremos volteando el frasco para que todas las flores se aireen y, si no está bien cerrado, se puede salir el aceite y hacer un buen estropicio. Una vez cerrado, lo colocamos en el jardín o en un alfeizar, nos interesa que le de el sol al menos dos o tres horas al día. No os agobiéis con esto, habrá algún día sin sol, pero se compensará por otros que le de muchas horas. Lo importante es que no le falte mucho tiempo. Durante el siguiente mes lo iremos volteando de vez en cuando, una vez cada día es suficiente, si es menos, no pasa nada. Lo importante es que se muevan las flores y que todas las partes vayan impregnando el aceite por igual.

A mí me resulta útil apuntar en un calendario de pared cuando tengo que filtrar el aceite, intentamos que esté unos treinta días, así que con marcar en el calendario el mismo día en que lo has hecho pero del mes siguiente, sabrás que no se te va a olvidar. Después, si lo filtras dos días más tarde, tampoco es un problema.

La filtración.

Y llega el momento de filtrar nuestro oleato. Lo mejor es tener un recipiente de boca ancha, puede ser un bol de cristal o una jarra de boca ancha. Utilizamos un filtro de tela, yo uso una bolsa de hacer leche vegetal, pero vale un colador de tela, unas medias que ya no useis o una camiseta cortada. Colocamos el filtro en el recipiente de boca ancha y vamos vertiendo el contenido del frasco sobre el filtro. Sencillo. No hay que apresurarse porque el aceite pasa lentamente y un derrame es bastante engorroso 😉 .

Una vez filtrado, yo suelo apretar las flores para escurrirlas. Pringa, pero es agradable. Después utilizo el aceite de mis manos para hidratarme yo y untar a toda la familia: cara, manos, cuerpo, lo que me dejen…

Y listo. Oleato de caléndula preparado. Como os decía, se puede usar tal cual o preparar ungüentos para la crema de pañal, los labios o las manos, por ejemplo. Estos días intentaré subir una entrada explicando algunas de estas preparaciones.

Espero que lo disfrutéis 😀