Hace falta explicarlo

Algunas veces hace falta parar. Parar para tomar aire, para coger perspectiva, para mirar el mapa, para hacerte a la idea de hasta dónde has llegado…

Cuando eres madre el tiempo cambia, comienza a transformarse, deja de pasar de la misma manera y pierdes su control. Descubres que las horas tienen distinta medida, los días, los meses. Comienzas a contar en años de tus hijas, en horas de retraso, en días para verlas, en meses de verano. Y en minutos de sexo que le arañas al sueño.

Cuando eres madre tu vida da la vuelta. Es hermoso y difícil, duele y llena, es lo mejor del mundo y lo que más miedo da.

Te reencuentras con la niña que fuistes, pierdes a la mujer que eras. A veces sale bien y solo es un instante. A veces sale mal y dejas de ser novia, de ser amante, y sientes que te has dejado algo. A veces sale bien y tardas unos meses en ser esa mamá y una nueva mujer, más fuerte y más hermosa, más sabía. A veces sales sola, a veces nada cambia, a veces cambia todo.

Hace falta explicarlo. Cuando eres teta, nana, peluche, medicina, te cuesta ser mujer. Y necesitas ojos que te sigan mirando, que no te busquen fuera, donde no estás ahora.

Ser madre no termina, es un camino del que sales mejor, más grande, más heroica, más bruja, más anciana, y mucho más hermosa.

los miedos en el homeschooling (parte 1)

Hoy quería hablaros de un tema que siempre surge cuando tienes peques. Da igual si educas en casa, en una escuela libre, en la escuela convencional, o en un cole privado. Siempre que tienes hijxs, desde el momento en que te quedas embarazada añadiría yo, también tienes miedo. Quizá tengas la suerte de no ser consciente durante el embarazo, quizá ni siquiera seas consciente de el miedo en el primer año de vida de tu peque, pero tarde o temprano, como una nube negra en el día más soleado del año, aparece el amiguete. El miedo. Los miedos. El temazo de la mapaternidad. Porque aunque de los papis no se hable tanto, ellos también lo sufren, aunque seguramente a consecuencia de este sistema vergonzosayasquerosamentepatriarcal en el que vivimos, lo sufren desde un lugar más liviano, o más silencioso, no lo sé.

Los miedos, según mi punto de vista, están ahí para ayudarnos a tomar consciencia, a enfocarnos en lo importante, y a disfrutar de las pequeñas cosas. A ser responsables de nuestras decisiones y a aceptar las consecuencias. Pero vivirlos desde la aceptación es muy difícil, si no imposible.

En la crianza hay miedos de muchísimos tipos, miedo a que nos pase algo y se queden solxs nuestrxs peques, miedo a que les pase algo a ellxs, miedo a no poder protegerles, a protegerles mas de la cuenta, a no darles lo que necesitan, a estar dándoles demasiado, a mimarles, a no darles suficiente amor, a que sean malas personas, a no aceptarles como son, a que crezcan poco estimulados, a sobre estimularles… Todo da miedo. Y, como con todo, la forma en que hemos construido la sociedad, por supuesto, no ayuda. Las personas nos acompañamos poco, nos aceptamos poco, nos escuchamos poco unas a otras.

Cuando educas en casa, por supuesto, también existen los miedos. Y sucede además que hay dos tipos de miedos, los tuyos como mapá y los de los demás, ya sean amigxs, familiares, personas que te conocen y se preocupan por ti, personas que no te conocen y se preocupan por tus hijas, o personas que no educan en casa pero tienen curiosidad. Estos dos tipos de miedo raramente coinciden.

los miedos de quien no educa en casa

El miedo al bicho raro

Existe el mito de que lxs peques que son educadxs fuera de una escuela, no socializan, y que cuando socialicen no sabrán comportarse, serán “bichos raros” -como si no lo fuéramos un poco todas-. También el miedo a que vivan aislados del mundo y sean parte de una “falsa realidad”. Por alguna razón, esta es una opinión muy extendida, no estoy segura si tiene que ver con lo que ha sido el homeschooling en otra época, si es un equívoco por el nombre “educación EN CASA”, si tiene que ver con el miedo a lo desconocido, o es una imagen equivocada que la sociedad se ha formado a lo largo de los tiempos. En cualquier caso, no se corresponde con la realidad. No al menos con todas las realidades; es posible que, en algunos casos, suceda, pero no es responsabilidad -o no tiene por qué serlo- de la opción educativa. De la misma manera que hay peques que han convivido en escuelas convencionales con otrxs peques de su misma edad, y no se han adaptado bien, o han tenido problemas a la hora de socializar, y eso no es responsabilidad -o no siempre- de la escuela convencional.

Pero la educación en casa, el homeschooling, unschooling, worldschooling, lo llamemos como lo llamemos, no es una educación de bichos raros. No educamos niñxs aisladxs del mundo, ni de otrxs niñxs. Vamos a los mismos sitios, hacemos las mismas extraescolares, nos invitan a los cumpleaños, convivimos en la misma sociedad que las familias que no educan en casa. La diferencia es que mis hijas no hacen el horario completo. Eso es todo. Sus amigxs van a diferentes escuelas. En algunas hacen horario intensivo y en otras extensivo. Algunxs van a clase de piano, inglés o cerámica por la tarde, otrxs no. Algunxs viven cerca todo el año, con otrxs solo se ven los fines de semana. Algunxs van al colegio en uniforme, otrxs van a una escuela donde no hay libros, otrxs van caminando a clase. Algunxs tienen dos casas, dos coches, y muchos juguetes, otrxs vienen a jugar a casa porque en su casa no hay espacio. Algunxs hablan castellano, otrxs hablan dos idiomas, otrxs todavía están aprendiendo y nos cuesta entendernos algunas veces. Sé que no todxs lxs niñxs son tan afortunadxs como nosotras (ni homeschoolers ni schoolers ^_^), pero me gustaría, porque de verdad que es maravilloso ver como los peques son tan capaces de relacionarse con sus iguales y con sus dispares. Creo que muchas de las personas adultas tenemos que pararnos más a observar y escuchar. Tenemos que despojarnos de los miedos y confiar. Confiar es una de mis palabras preferidas desde que soy mamá.

Supongo que es lógico que, en una sociedad como la nuestra donde etiquetamos todo para poder entenderlo, lo que se sale de la norma, lo no convencional, nos preocupe. Necesitamos entender para qué, por qué, cuál es la razón para no hacer lo que se supone que hay que hacer. Y nos asusta la diferencia. Supongo que cada familia educa en casa por una razón diferente. En mi caso, educo a mis hijas en casa porque nos funciona, porque estamos bien y somos felices. Si algo fuera mal, si no nos funcionase, si algunx de nosotrxs no estuviese agusto con esta opción, buscaríamos otra.

El miedo al futuro

Este es otro miedo muy común entre las mapás que nos van conociendo. Qué pasará si mis hijas, que no participan del sistema, luego quieren entrar en la universidad o conseguir un trabajo. Es una pregunta lógica porque hemos crecido (yo al menos, y creo que es algo habitual en nuestra generación) con la creencia de que si te sales del sistema no podrás volver a entrar. Si no participas de todo el paquete, guardería-cole-instituto-universidad-prácticasnoremuneradas-trabajoindigno-hipoteca-coche-hijxs, no habrá pastel. Pero, oye, resulta que es mentira. Igual que aquello de que necesitamos estudiar una carrera para labrarnos un futuro. Igual que aquello de que si te hacían un contrato indefinido serías feliz el resto de tu vida. Igual que… Era mentira. Sigue siendo mentira. Y será mentira. Para trabajar solo hace falta trabajar. Para entrar en la universidad, hace falta estudiar.

Si estudias en el sistema tradicional y decides que quieres ir a la universidad, tienes varias opciones, puedes superar el bachillerato y una prueba de acceso. También puedes hacer un ciclo formativo de grado superior primero y acceder desde ahí. También existe la opción de acceder desde la ESO cuando tienes más de 25 años haciendo una prueba de acceso. Si mis hijas estudian en casa y luego descubren que quieren ir a la universidad, también tendrán varias opciones, podrán matricularse en la ESO en cualquier momento antes de los 16 años y hacer lo mismo que otrxs jovenes que han cursado toda la educación primaria. También podrán esperar a los 17 años y prepararse la prueba de acceso a un grado medio o a los 19 para uno de superior. Podrán esperar a los 25 y hacer la prueba de acceso.

Y para trabajar… pues imagino que dependerá del tipo de trabajo que quieran hacer. Hay trabajos para los que necesitarán una carrera universitaria, y tendrán que hacer todo esto que decíamos y hay trabajos para los que no necesitarán ningún tipo de titulación. Hay trabajos para los que les pedirán el título de la ESO, y trabajos para los que necesitarán muchísima formación no reglada. Hay trabajos con unas pruebas físicas tremendas, y trabajos que sobre todo necesitan control emocional. Supongo que estará en su mano prepararse para aquello que deseen hacer cuando llegue el momento. Por ahora, vamos haciendo el trabajo diario esforzándonos para que conozcan todas las opciones, y puedan mejorar en todos los aspectos que les interesen. Tratamos de ayudarlas a que conozcan todas sus posibilidades, y no tengan miedo de probar cosas nuevas. Que investiguen en cada campo que se les ponga delante y que no dejen de probar algo porque parezca difícil. Hasta ahora ha funcionado. Y si sigue funcionando, seguiremos este camino.

Y estos son los dos miedos más comunes que nos han transmitido desde fuera… pero seguro que hay más, porque el miedo, como decíamos, es un temazo de la mapaternidad… Pero yo creo que poco a poco, nos lo comeremos, y si no podemos, al menos hagamos como aprendimos con Totoro…, riámonos muy fuerte.

Sí, mis hijas ven la tele.

Muchas veces se plantea el debate “tele sí, tele no”, y es algo que me parece siempre chocante y que ya planteaba en la entrada anterior. Tenemos esta costumbre tan española de pensar que todo es blanco o negro, bueno o malo, y de que las cosas se hacen o no se hacen. Aunque creo que, en la realidad diaria de la mayoría de las familias, nada es así. Todas estamos llenas de matices y nuestra manera de criar es muy poco extremista en última estancia. Posiblemente, seguro, todas hemos fantaseado con una crianza perfecta, como si eso significase ser mamás y papás modelo, pero el día a día está lleno de pequeños momentos en los que tenemos que tomar decisiones que, generalmente, nos hacen salir de nuestra zona de confort y elegir opciones menos malas, y, colega, creo que ahí está la sal de la vida. Sinceramente, no sé qué hubiera sido de mí si no hubiera visto pelis para 12 años antes de los 10, si no hubiera jugado a juegos de mayores cuando era más pequeña de lo que ponía en la caja, si no me hubiera comido las galletas príncipe a escondidas con mi hermano cuando no había nadie en casa…

Mis hijas ven la tele, y creo que es algo bueno. Vemos pelis en casa comiendo palomitas, vamos al cine y comemos palomitas, incluso vemos pelis en el ordena antes de dormir aunque, en la cama, sin palomitas. Y de eso venía a hablaros, de unas cuantas cosas molonas que hemos aprendido de pelis, series y cortos varios.

1. los fantasmas se van si te ríes…

Ya se lo dice su padre a Satsuki y a Mei en Totoro, que para espantar los fantasmas hay que reír. La semana pasada fuimos a ver el reestreno de esta obra de arte y la volvimos a disfrutar, porque aunque es una de las películas más vistas en nuestra casa, nunca nos cansamos de ella. Nos gusta a grandes y pequeñas (incluso muy pequeños) y en pantalla grande es una delicia. Y además, gracias a ella, hemos aprendido que la vida es mejor llevarla con humor y que la risa espanta todos los males.

2. a veces hay que alejarse para volver a estar cerca

Y esta es una gran verdad que, por suerte, mis hijas ya comprenden. A mí me ha costado 30 años entenderla, pero por fin he aprendido que cuando las cosas están mal, la distancia ayuda a ver las cosas con claridad, a dejar enfriar los malestares y enfrentarse a los problemas con perspectiva. Las chicas lo entendieron después de ver Ronja, una serie también de Studio Ghibli de lo más acertada para niñxs. Nos gusta porque está hecha con mimo y cuidado. Además, no es simple ni fácil, está pensada para un público inteligente, porque lxs niñxs son seres completos e inteligentes y no todas las producciones parecen saberlo. Por cierto, la serie está basada en una libro de Astrid Lindgren, la escritora de Pippi Langstrump, feminista donde las haya ^_^.

3. los superpoderes están en el interior

Y esta también es una enseñanza que tendríamos que haber aprendido de muy pequeñines, en lugar de esperar a los veintitantos. Yo lo aprendí con los cómic de Scott Pilgrim, mis hijas, con la peli. Y el pequeño Thor, pues lo lleva puesto en el nombre, no necesitará aprenderlo. Y es que, una de las cosas que no les enseñan en el cole es a mantener alta la autoestima, a quererse, a descubrir todo el potencial que tienen. A no tener miedo a ser diferentes y a salirse de la norma.

Siento que aprendí algo, lo cual sería fabuloso si no estuviera muerto.

Scott Pilgrim vs The World

4. no somos buenxs o malxs, depende de la versión

Maléfica es otra de nuestras pelis de cabecera, y en este asunto, se lleva la palma. Y es una enseñanza que nos gusta recordarnos en casa. Todas cometemos errores, todas tomamos decisiones poco acertadas, y todas, desgraciadamente, hacemos daño a las demás sin darnos cuenta. Por suerte, eso es solo el principio, después buscamos la manera de compensar el daño, de resolver el error, de solucionar el problema. Y disculparnos, y buscar la manera de evitarlo la próxima vez. Y pensar cómo podemos ir mejorando y ser versiones 2.0 de nosotras mismas.

5. con amigxs, todo es mejor

Esto lo sabemos por Los Goonies y Dentro del laberinto, lo reaprendimos con Harry Potter y lo vamos afianzando con Hilda.

Claro que es un topicazo, y que el cine está lleno de grandes maravillas y grandes petardeces que hablan del mismo tema, pero no deja de ser por eso una gran verdad.

Así que, como veis, el cine es bueno para la vida. Y ya sabéis…

La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz.

Albus Dumbledore

Y esto es todo por hoy, queridas amigas. Nos vemos por el barrio.

¿Homeschooling? ¿Escuela alternativa? ¿Cole en casa? ¡Educación en libertad!

Hola, soy Mayuska, y educo a mis hijxs en libertad.

Creo que ha llegado el momento de alzar la voz. Hasta ahora, tenía miedo de dar la cara, de exponerme demasiado, pero los últimos acontecimientos políticos me demuestran que, efectivamente, y como bien saben los starwarsfans, el miedo es el camino al lado oscuro.

fbcover fear

Así que me presento. Soy Mayuska y educo a mis hijxs en libertad. Esto quiere decir que hacemos homeschooling o unschooling o worldschooling. Además, en ocasiones, llevo a mis hijas a un proyecto de educación libre, creado y gestionado de manera horizontal por y para familias como la mía. Esto, en España, podría parecer legal. Tanto la constitución como la LOMCE reconocen el derecho de padres y madres a elegir la educación de sus hijxs como responsables últimos. La LOMCE incluso dice:
“La libertad de enseñanza, que reconozca el derecho de los padres, madres y tutores legales a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos, en el marco de los principios constitucionales.» Estos principios constitucionales también reconocen la libertad de enseñanza. Así contado, suena bien, ¿verdad? Pues no es tan bonico. En España, no es legal educar en casa. Es obligatoria la escolarización entre los 6 y los 12 años.  

No es así en todos los países, ni ha sido siempre así en España.

Y estoy aquí para mostrar mi apoyo a todas las familias que estén asustadas, preocupadas o escondidas, para las que se sientan solas, para las que se hayan visto amenazadas e increpadas… Porque, por desgracia, estas son realidades que vivimos muchas de nosotras. Y porque creo que se puede cambiar la realidad.

Nos cuesta abrazar la diferencia. Somos un país dividido y nos han educado en la oposición, en la competición. Nuestras familias tuvieron que elegir entre dos bandos, y parece que eso nos tiene marcadas a las que hemos llegado después. Pero no tiene por qué ser así, tenemos opciones. Podemos escuchar y aprender, podemos convivir, y podemos elegir no enfrentarnos si no abrazar la diferencia.

Así que os invito a que os quedéis por aquí, para conocer un poco más de esto de lo que estamos hablando.