El de la Alta Sensibilidad


Tengo que decir que un montón de dudas me asaltan a la hora de hablar de este tema, porque creo que etiquetar a las niñas, a las personas en general, es un error. Y es un error por el mismo motivo que lo es ver una película antes de leer el libro -a no ser que sea Juego de Tronos, el Gordo nunca va a escribir los libros, moriréis sin saber nada, asumidlo-, porque la imaginación es expansiva y las etiquetas son limitantes -sí, amigas cinéfilas, nos gustará más o menos, pero las pantallas nos dicen cómo tenemos que imaginar y eso es limitante…-.

Cuando decimos a alguien mi hija es x, limitamos su manera de conocer a nuestra hija, la ayudamos a encasillarla, la invitamos a actuar de una manera sesgada con ella. Y lo que es peor, si etiquetamos a una peque, la peque deja de verse a sí misma como un todo en potencia, y comienza a verse a sí misma como un algo en efecto, y esto reduce sus posibilidades de ser cualquier cosa que quiera ser.

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Por este motivo, me chirría un poco decir que mi hija es PAS, o mi pareja es PAS, o que ohmygodness todo apunta a que mi casa es un hogar PAS. Pero, atención, vivimos mayormente felices, y sobrevivimos a casi todos los días.

El término PASpersonas altamente sensibles o sensitivas sería la manera más informal de denominar este atributo genético que poseen, según los estudios, un importante porcentaje de las personas, aunque seguirían formando parte de una minoría, extensa pero una minoría. Aunque las investigaciones de la Dra. Elaine Aron se inician en la década de los 90s, existen anteriores estudios que hablan de esta característica innata aunque con otra denominación científica.

Asociación PAS España

Entonces, si tomamos por bueno que algunas personas -bastantes, no nos engañemos- tienen una percepción sensorial mayor de lo habitual y asumimos que esto no los convierte en mejores ni peores personas, si no que es una característica específica que tenemos que aprender a manejar y para la que el mundo no parece estar preparado todavía… ¿No es muy parecido esto a ser un mutante de los X-Men? Así que, visto de este modo, en casa se nos ocurrió que, una vez conoces tu poder, solo hay que aprender a modularlo, gestionarlo y sacarle partido y sobre todo, utilizarlo para el bien común.

With great power there must also come… great responsibility!

Amazing Fantasy #15

Pero, claro, ser una superheroína va mucho más allá del solo saber que lo somos. Elsa se paso años encerrada conociendo sus poderes, incluso necesitó una película entera y un corto para sentir que los controlaba completamente. Y este es, de alguna manera, el peligro que tenemos con nuestras peques en este mundo. Si manejamos este superpower como un «esa cosa que te pasa», «uff que movida» o «esto te traerá problemas», y esperamos ser nosotras, adultas, las que les protejamos de todo el dolor que esta característica puede conllevar, corremos el riesgo de naufragar en medio de una tormenta, perdernos en la nieve, padecer una enfermedad incurable y, por tanto, dejar a nuestra peque -que a priori era todo potencial– muerta de miedo, asustada de sí misma, asustada de lo que le pasa, y de lo mal que lo puede pasar en el mundo, además de sola. Ya que tenemos que convivir con Disney, por favor, aprendamos algo de ello.

¿Se dice rápido esto de que ser PAS es un superpoder? Sí. ¿Entonces no es molesto? Según donde te metas. ¿Es útil? Muchísimo. ¿Es fácil tener alta sensibilidad en esta sociedad? Rotundamente NO -pero atención, spoiler: ni alta sensibilidad, ni cualquier otra característica minoritaria-. Y entonces, ¿qué podemos hacer?: sacarle partido, ver el lado bueno, ser un poco más flowerpower y un poco menos rígido.

Hay niñas con alta sensibilidad, YES, y esto parece que dificulta su estar en la vida. Relájate. Puedes ayudar. Puedes hacer algo. ¿Te acuerdas de esa amiga que se quedaba en la puerta de la discoteca sentada en la acera en lugar de entrar a bailar al chundarranga? Seguramente se movía en la alta sensibilidad. Y ya te adelanto, sobrevivió y es feliz. Tu peque no tiene un problema, no es rarita, no le pasa nada, seguramente no pueda adaptarse igual de bien que otras peques a ciertas situaciones pero podrá adaptarse mejor a otras situaciones diferentes y repito, no tiene ningún problema. El sistema social en el que nos movemos no funciona bien -¿os había dicho ya esto?- porque solo funciona bien si hay mucha gente que no destaca y poca gente que se sale del tiesto. Esto choca frontalmente con la realidad, porque las personas no somos todas iguales ni tenemos las mismas capacidades, y es muy difícil no destacar siendo lo que una misma es. Pero estamos aquí, nos hemos despertado en este lugar, y mientras intentamos cambiarlo, tenemos que sobrevivir en él. Así que os voy a decir algunas cosas que hacemos nosotras para jugar al mismo nivel que las demás y salir con la cabeza alta:

  1. Nos encanta ser quienes somos. Esto es lo más importante. Sabemos que no todo el mundo nos entiende, que a veces no encajamos y que habrá quién nos miré con cara de enfado por hacer algunas de las cosas que hacemos. Ante todo, nos funciona pensar que seguramente a ellas no las entendieron, por eso se enfadaban consigo mismas y ahora no consiguen salir de ese patrón aprendido. Si mi hija tiene un ataque de pánico en un restaurante, intentamos molestar lo menos posible, vamos al baño, salimos a la calle, pedimos que nos pongan la comida en un tupper, o nos refugiamos en la furgo hasta que podemos relajarnos. Intentamos no atender las miradas de disgusto, ni las condescendientes, ni los mensajes loquetienesquehaceres y repetirnos muchísimo, somos como somos, y solo es cuestión de tiempo que aprendamos a sacarle partido. Y está perfecto así.
  2. No pedimos peras al olmo. Salimos al mundo, sí, vamos a lugares llenos de gente, yes, nos codeamos con la jet set -bueno, igual esto no-, pero muchas veces nos sentamos en las últimas sillas en el cine de verano, nos quedamos en el bordecito en la fiesta de la espuma, no nos agarramos en la fila de la conga, y nos metemos en la tienda de campaña las primeras. Es un sobre-esfuerzo relacionarnos cuando hay mucha gente desconocida, llegaremos hasta donde lleguemos, daremos todo lo que podamos, y volveremos al nido cuando lo necesitemos. Mi hija mediana va a los restaurantes con zona de peques y se queda fuera mirando o se queda sentada en la mesa haciendo dibujos, está perfecto así.
  3. Elegimos nuestras batallas. Porque sabemos que no llegamos a todo, que no podemos enfrentarnos a un trol de tres cabezas sin nuestra varita y nuestras amigas al lado, elegimos qué hacemos y qué no hacemos. Hay días de la semana -los jueves siempre son uno de ellos-, en que no organizamos planes con gente. Nos quedamos en casa, jugamos a Rhino Hero y leemos libros de la biblio. Un año, en NocheVieja, vimos las tres pelis en versión extendida del Señor de los Anillos y en AñoNuevo las tres pelis del Hobbit. Ni cena en familia, ni uvas, ni fiesta. Y está perfecto así.
  4. Mucho ruido y pocas nueces. Estoy casi segura de que esta frase no resume lo que quiero decir, pero me apetecía mucho usarla. En realidad la cosa es que no nos rendimos, nos apuntamos a planes locos, nos marcamos en el calendario los grandes eventos, decimos venga, lo intentamos a muchas invitaciones, y finalmente, muchas veces, no vamos. Llegamos a donde llegamos. Pero cada día llegamos a más. Al principio decíamos que no, por si acaso. Ahora siempre decimos que sí, por si acaso. Y está perfecto así.
  5. La sociedad no siempre tiene razón. Y creo que estoy siendo benevolente. No, las niñas que no van a la escuela no van a tener problemas sociales. No, las niñas que no obedecen a todo lo que las adultas dicen, no van a ser niñas mimadas. No, las niñas con criterio no van a ser las déspotas del mañana. Por supuesto que ser peque no puede significar hacer lo que te de la gana, que hay que poner límites, que educar no es decir a todo que sí. Pero ser adulta tampoco puede significar hacer lo que te de la gana, también las adultas deben respetar a las demás y tener límites, y educar tampoco es decir a todo que no. Con la excusa de que conmigo lo hicieron así y mira, no estoy tan mal, se están cometiendo verdaderas barbaridades. Con el mantra siempre se ha hecho así justificamos las cosas más absurdas. ¿Podéis imaginar algún tipo de evolución post edad de piedra si ese hubiera sido el mantra entonces? Así que, si en vuestra casa funciona que tu hija se quede en casa los lunes, en lugar de ir a la escuela, porque así no llora cada mañana cuando llega a la puerta del colegio, debería darte igual que todas las demás se hayan adaptado, la estés haciendo débil, la tengas muy mimada, o cualquier otro motivo que te den para justificar que el sistema no está bien planteado. Si no haces daño a nadie, puedes ser como quieras ser. Si en tu casa funciona que tu hija se eche la siesta a las 8 de la tarde y luego se acueste a las 12, debe darte igual que esas no sean horas para acostar a una niña, que cuando tenga 15 años te mandará a la cama a ti, que no te extrañe que te pase por encima. Si en tu casa funciona que tu hija de 7 años aún duerma en tu habitación y así no tenga pesadillas, hazlo. Hazlo. Porque quién hace las cosas como la sociedad espera, aunque en su casa no funcione, no tiene más razón que tu, si no la misma. Porque si en tu casa funciona hacer lo que la sociedad espera de ti, debes hacerlo también. Y recuerda que esa solo es una opción, hay millones de ellas.

Y está perfecto así.

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